Feliz jubilación Juana María Martínez
Hoy queremos dedicar unas palabras muy especiales a una persona que ha dejado una huella imborrable en nuestro hospital. Tras más de tres décadas de dedicación —desde 1994— se jubila una de nuestras auxiliares de quirófano más queridas y respetadas.
Hablar de ella es hablar de compromiso, de profesionalidad y de vocación. Durante todos estos años ha sido mucho más que una compañera: ha sido un auténtico referente. Su forma de trabajar, siempre impecable, su entrega constante y su capacidad para anticiparse a cada necesidad la han convertido en una pieza clave en el día a día del quirófano.
No es casualidad que todos los cirujanos quisieran contar con ella, ni que tantos enfermeros hayan aprendido a su lado. En los momentos de mayor responsabilidad —especialmente cuando un cirujano se enfrentaba a un nuevo reto— su presencia era garantía de tranquilidad, seguridad y confianza. Sabíamos que con ella, nada fallaría.
Pero si algo la ha hecho realmente especial, además de su excelencia profesional, ha sido su calidad humana. Siempre dispuesta a ayudar, cercana, generosa con su tiempo y con su experiencia. Y, por supuesto, su sonrisa: una sonrisa única, contagiosa, capaz de iluminar cualquier jornada y de recordarnos el valor de trabajar con alegría y pasión.
Hoy no solo despedimos a una gran profesional, sino también a una gran persona. Se va alguien imprescindible, pero nos queda el privilegio de haber compartido tantos años a su lado y el legado que deja en cada uno de nosotros.
Le deseamos una jubilación plena, feliz y llena de nuevas ilusiones. Porque si alguien se la merece, es ella.
Gracias por tanto. Siempre formarás parte de esta familia.
