El medio ambiente en el cine
5 PELÍCULAS RELACIONADAS CON EL CAMBIO CLIMÁTICO
A finales de los años 90 y principio del 2000, la industria del cine se llenó de grandes producciones relacionadas con el medio ambiente y el cambio climático: El día de mañana (2004), La princesa Monoke (1997), WALL-E (2008), Erin Brockovich (2000) o El Incidente (2008) entre otras. Todas estas películas marcaron a una generación y comenzaron una marcha, lenta pero firme, para la protección de nuestro planeta.
Actualmente se ha convertido en un tema secundario: todos damos por hecho la lucha contra el cambio climático y la contaminación; y es ese “dar por hecho” es lo que está provocando la pérdida de la cultura ambiental.
No podemos dejar de concienciarnos a nosotros mismos y a las generaciones futuras de la importancia de conservar nuestro mundo, ya que no es infinito; y si no cambiamos los hábitos diarios (subir una planta en ascensor, tirar residuos al suelo, o encender un aire acondicionado sin necesidad) poco a poco lo iremos marchitando, hasta que no nos quede nada más.
En esta línea y aprovechando que el 26 de enero es el Día Mundial de la Educación Ambiental, quería traeros varias películas de los últimos años relacionadas con el medio ambiente y el cambio climático.
GEOSTORM (2017)
En 2017, el director Dean Devlin nos presentó una película donde la humanidad, tras sufrir una serie de desastres naturales extremos, ha desarrollado una red global de satélites para controlar y regular el clima. Este sistema tecnológico tiene como objetivo prevenir huracanes, tormentas, olas de calor y otros fenómenos devastadores. Sin embargo, cuando comienzan a producirse eventos climáticos anómalos y cada vez más peligrosos en distintos puntos del planeta, se pone en duda la fiabilidad del sistema. La historia sigue los pasos del ingeniero y creador del sistema (interpretado por Gerald Butler), y a otros personajes, mientras intentan descubrir qué está fallando y evitar una catástrofe global.
El film nos plantea una reflexión clara sobre la intervención humana en los sistemas naturales. Aunque la película no aborda directamente las causas del cambio climático (como el aumento de las emisiones o el modelo económico actual), sí se centra en una idea de la dependencia excesiva de la tecnología como solución rápida a problemas que tienen un origen estructural.
Uno de los temas principales es la llamada “tecnosolución”: la creencia de que la ciencia y la ingeniería pueden corregir cualquier desequilibrio ambiental sin necesidad de cambios profundos en el comportamiento humano. La película sugiere que intentar dominar el clima puede generar nuevos riesgos, especialmente cuando entran en juego intereses políticos, económicos o militares. Así, Geostorm utiliza el espectáculo visual, típico del cine de desastres, para mostrar fenómenos climáticos colosales que recuerdan a los efectos reales del cambio climático, aunque exagerados.
Aunque es científicamente poco realista, funciona como alegoría más que como advertencia científica. En ese sentido, la película puede servir como punto de partida para reflexionar sobre los límites de la intervención humana y la necesidad de abordar la crisis climática desde la prevención y la cooperación global, y no sólo desde soluciones tecnológicas.

UNA VIDA A LO GRANDE (2017)
Ese mismo año, el director Alexander Payne nos deleitó con un nuevo largometraje, ambientado en un futuro cercano, donde la humanidad ha desarrollado la tecnología para reducir el tamaño de las personas hasta unos pocos centímetros; lo que permitirá disminuir drásticamente el consumo de recursos, el impacto ambiental y los costes de vida. Este avance se presenta como una posible solución a la superpoblación, la pobreza y la crisis ecológica.
El protagonista (Matt Damon), un hombre común de clase media, decide someterse a este proceso con la esperanza de mejorar su calidad de vida. A partir de ahí, la historia explora su experiencia en este nuevo mundo “en miniatura”, que promete bienestar, sostenibilidad y prosperidad.

Desde el punto de vista ambiental, Una vida a lo grande propone una idea muy original: reducir al ser humano en lugar de reducir su consumo. La película plantea una crítica clara al modelo de vida contemporáneo basado en el derroche, el consumismo y la desigualdad de acceso a los recursos; ya que la solución tecnológica, aunque aparentemente ecológica, no elimina los problemas sociales existentes.
La película muestra cómo incluso en un sistema diseñado para ser sostenible, sigue reproduciendo desigualdades, privilegios y exclusiones. De este modo, el mensaje ambiental se cruza con una reflexión ética y social. Además, el film cuestiona la idea de que los grandes problemas globales puedan resolverse sólo con innovación científica. La reducción física de las personas funciona como metáfora: el verdadero desafío no es el tamaño del ser humano, sino sus valores, prioridades y responsabilidad colectiva frente al planeta.
CIELO DE MEDIANOCHE (2020)
En 2020 George Clooney nos presentó un nueva película dirigida y protagonizada por él mismo, basada en la novela Good Morning, de Lily Brooks-Dalton. La historia se desarrolla en un mundo afectado por una catástrofe global ambiental, donde un científico aislado en el Ártico (George Clooney) intenta comunicarse con una tripulación espacial que regresa a la Tierra, advirtiéndoles sobre los riesgos de regresar a un planeta deteriorado.
Aunque Cielo de Medianoche no se centra directamente en el cambio climático como tema principal, su trasfondo refleja los efectos de la actividad humana sobre el planeta. La película combina supervivencia humana, soledad y exploración espacial; abordando temas como la fragilidad de los ecosistemas, la conexión entre ser humano y naturaleza, o la responsabilidad individual y colectiva.
Al igual que la película anterior, Cielo de Medianoche es melancólica y contemplativa. Combina drama humano, ciencia ficción y elementos de thriller ambiental, usando los paisajes árticos y el espacio como metáforas de la soledad y vulnerabilidad del planeta. También lleva al espectador a reflexionar sobre nuestro futuro y el equilibrio entre progreso tecnológico y sostenibilidad.

FINCH (2021)
Dirigida por Miguel Sapochnik y protagonizada por Tom Hanks, Finch transcurre en un futuro cercano en el que la Tierra ha sido devastada por una catástrofe climática y la mayor parte del planeta se ha vuelto inhóspito, debido a tormentas extremas y radiación solar intensa. El protagonista, Finch (Tom Hanks), un inventor que intenta sobrevivir en este mundo, construye un robot humanoide para asegurarse que su compañero canino pueda tener compañía y protección cuando él ya no esté; desarrollando con él una relación profunda mientras atraviesan paisajes desolados y peligrosos.
Finch se distingue por abordar de manera directa las consecuencias del cambio climático y la vulnerabilidad de la humanidad frente a los fenómenos naturales intensificados por la acción humana. También ofrece al espectador un dilema sobre ética y legado: el vínculo de Finch con el robot refleja la preocupación por las futuras generaciones, un paralelismo con la necesidad de cuidar el planeta para los que vienen detrás.
Combina acción y tensión con una reflexión emocional y ambiental, mostrando cómo los eventos extremos afectan tanto al entorno como a las relaciones humanas. Aunque presenta un escenario exagerado para fines narrativos, funciona como advertencia sobre los riesgos de ignorar el cambio climático y la necesidad de innovación responsable. Su punto fuerte es cómo integra un mensaje ecológico dentro de una historia emocionalmente poderosa.

AVATAR, EL SENTIDO DEL AGUA (2022)
Tras una primera entrega que cautivó al mundo entero (tanto por su mensaje como por su dirección artística), hace unos años llegó a las grandes pantallas Avatar, el sentido del agua: la esperada secuela del universo de Pandora, también dirigida por James Cameron.
La historia continúa las vivencias de Jake Sully, Neytiri y su familia, tras los acontecimientos de la primera película; quienes, tras verse obligados a abandonar su hogar, buscan refugio entre un clan de habitantes marinos; viviendo y aprendiendo a convivir con un entorno oceánico profundamente conectado con la vida y las tradiciones del planeta. La película combina aventura, drama y acción, con escenas espectaculares bajo el agua y un fuerte enfoque visual.
Muestra cómo los habitantes de Pandora viven en armonía con su entorno, reflejando una relación respetuosa con la naturaleza (que contrasta con la tendencia humana a explotar recursos sin contemplaciones.
Y también vuelve a ser un tema recurrente el conflicto entre los colonizadores humanos y los habitantes de Pandora; ya que los humanos vuelven a poner en riesgo el equilibrio ecológico del planeta, reflejando nuestra propia historia de explotación de recursos naturales y daño ambiental.
Avatar, el sentido del agua no es sólo una película de aventuras visualmente impresionante, sino también una obra de temas ambientales que llega al corazón: la interconexión de la vida, el respeto por el mundo natural y las consecuencias de la explotación irracional de los recursos.
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