Del quirófano al campo de fútbol: la otra pasión del Dr. Daniel Lubián

Del quirófano al campo de fútbol: la otra pasión del Dr. Daniel Lubián

Detrás de la bata blanca del jefe de Ginecología y Obstetricia de Viamed Bahía de Cádiz se esconde un apasionado del fútbol. El doctor Daniel Mª Lubián lleva toda una vida ligada a este deporte que, más que una afición, se ha convertido en una parte esencial de su forma de ser. “Desde muy pequeño —recuerda— comencé a jugar en el equipo de alevines de mi colegio en San Fernando, el Liceo”. Desde entonces, el balón ha sido su compañero de viaje, su válvula de escape y su escuela de vida.

Empezó jugando como lateral derecho, aunque con el paso de los años se adelantó en el campo hasta convertirse en mediapunta o delantero. A lo largo del tiempo ha vestido las camisetas de varios equipos, entre ellos el Ginebahía C.D. Veteranos, con el que compite en ligas locales, y el Medicadiz, el equipo de médicos de la provincia de Cádiz, con el que ha alcanzado logros notables tanto en el ámbito nacional como internacional. “He sido campeón de España y campeón de Europa de veteranos, además de lograr la Bota de Oro en dos ocasiones”, explica con modestia. También ha jugado con el equipo médico de Cataluña, el Galens F.C., con el que consiguió el título europeo.

El fútbol, asegura, le aporta muchísimo más que trofeos. Le ayuda a mantenerse en forma y, sobre todo, le permite conocer a personas de todo tipo, algo que valora especialmente porque le ayuda a comprender mejor a sus pacientes. “Fuera del hospital descubres otras realidades y visiones de la sanidad que enriquecen mucho”, comenta. Además, el fútbol es su manera de desconectar del ritmo intenso del quirófano y de las clases universitarias. “Me ofrece momentos de relajación y evasión del trabajo diario”, confiesa.

Compaginar su vida profesional con los entrenamientos no es sencillo, pero lo logra gracias a una buena organización y al apoyo incondicional de su familia. “Suelo jugar entre tres y cuatro veces por semana, tanto fútbol-7 como fútbol-11. Sin ellos, sería imposible”, reconoce. Esa disciplina y equilibrio entre ambas facetas es algo que también traslada a su trabajo como médico. “El deporte me ha enseñado valores que aplico a diario: disciplina, liderazgo, trabajo en equipo, compañerismo, disfrute, resiliencia, ambición y espíritu de superación. Como diría el Cholo… partido a partido”, dice entre sonrisas.

Entre sus recuerdos más entrañables hay goles decisivos, partidos ganados en el último minuto e incluso encuentros jugados lesionado. Pero más allá de las hazañas deportivas, lo que más aprecia son los reencuentros: “Me he cruzado con muchos antiguos compañeros o rivales en el hospital o por la calle, y ese reconocimiento mutuo es algo realmente bonito”.

Muchos se sorprenden al saber que sigue jugando con tanta intensidad. “A mi edad y con una lesión crónica de cadera, pocos creen que aún pueda hacerlo”, admite. “Incluso algunos exjugadores profesionales se asombran cuando se enteran o me ven en el campo”.

Cuando se le pide una palabra que lo defina, no duda: superación. Y, fiel a su carácter perseverante, concluye con una frase que resume su forma de entender tanto la medicina como el fútbol:

“Hasta el pitido final, mi compromiso —con la medicina, con el fútbol, con la vida— no entiende de marcadores ni de obstáculos.”