La mascarilla y su relación con enfermedades de la voz

La mascarilla y su relación con enfermedades de la voz

El uso de mascarillas es una costumbre que llego para quedarse y no parece que se vaya a desaparecer de nuestras vidas en un futuro cercano. Esta nueva prenda que se ha incluido en la vestimenta diaria de todos, puede tener efectos perjudiciales a tener en cuenta para la voz y la comunicación. Aunque, hay que dejar claro, que en ningún momento se debe usar esto como argumento para dejar de usarla.

Muchas personas sufren modificaciones en su timbre de voz, sobre todo aquellas que la utilizan en gran medida para ejercer su trabajo. Como pueden ser los teleoperadores, abogados, el personal de cara al público en general y en especial los profesores.

Esta disfonía es consecuencia de muchos factores, como el continuo uso de la voz, el ruido de ambiente o el estrés. Sin embargo, el uso de mascarilla ha empeorado la situación, ya que, estos profesionales tienen que aumentar el tono al hablar para ser entendidos. Esto, en muchos casos se ve agravado por las medidas de distancia social y las pantallas separadoras.
Este problema puede generar carraspeo, fatiga vocal, ineficacia vocal o molestias al hablar entre otros síntomas. En resumen, hace que las personas afectadas tengan problemas importantes para comunicarse oralmente.

Disfonía por uso de mascarilla

¿Cómo cuidar la voz en tiempos de mascarillas?

Hay varias formas de evitar la disfonía y otras enfermedades como la afonía, en este momento, donde las medidas de protección del COVID-19 conllevan un esfuerzo mayor para las cuerdas vocales.

Se aconseja, hablar a una velocidad lenta, realizando descansos y usando un tono de voz natural, intentando forzar lo mínimo posible la voz (únicamente lo suficiente para ser entendido), beber dos litros de agua al día y limpiar periódicamente la nariz con suero fisiológico. El consumo de irritantes como el tabaco, es otra de las principales causas que producen disfonía.

Otra forma de luchar contra las dolencias relacionadas con la voz, es ayudarse de herramientas, como pueden ser la microfonía, la comunicación no verbal o en el caso de los maestros la utilización de la pizarra y pantallas electrónicas para transmitir las ideas sin necesidad de estar hablando constantemente.

En el caso de notar una disfonía alargada en el tiempo, lo conveniente sería acudir al otorrinolaringólogo. Primordialmente, las personas con trabajos con una exigencia vocal fuerte, a los que también se les recomienda acudir al logopeda para entrenar y aprender técnicas de calentamiento vocal.